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Cómo evaluar la seguridad de tu empresa: guía en 10 puntos
Antes de contratar guardias o instalar cámaras conviene saber qué se quiere resolver. Esta guía recorre los diez puntos que relevamos en cualquier instalación, para que puedas hacer una primera lectura por tu cuenta.
Por qué conviene mirar antes de comprar
El error más caro en seguridad no es gastar poco: es gastar en la pieza equivocada. Se ven instalaciones con ocho cámaras apuntando al frente y un portón lateral sin vigilar, o alarmas perfectas que nadie atiende cuando suenan a las tres de la mañana.
Un relevamiento ordenado evita eso. No hace falta ser técnico para hacer una primera pasada: alcanza con recorrer el lugar con estos diez puntos en la mano y anotar lo que no tiene respuesta clara.
Los diez puntos
- Perímetro. ¿Por dónde se puede entrar sin pasar por un acceso oficial? Muros bajos, medianeras, techos linderos, terrenos vecinos abandonados. Cada punto por donde entraría una persona ágil es un punto a resolver.
- Accesos. Contá cuántos hay, incluyendo los que «no se usan»: portones de servicio, salidas de emergencia, accesos de proveedores, cocheras. Los que no se usan son los que nadie mira.
- Control de visitas. ¿Queda registro de quién entró, cuándo y a ver a quién? Si la respuesta es «los conocemos a todos», el sistema depende de la memoria de una persona.
- Iluminación. Recorré el lugar de noche, no de día. Las zonas oscuras son donde se concentra el riesgo, y son invisibles en una visita a las once de la mañana.
- Puntos ciegos. Rincones, pasillos entre depósitos, detrás de contenedores, áreas tapadas por vegetación o por mercadería estacionada. Suelen aparecer solos cuando uno camina el predio con esta pregunta en la cabeza.
- Cobertura y retención de cámaras. No importa cuántas cámaras hay, sino qué cubren y cuánto tiempo se guarda. Una grabación que se pisa a los tres días no sirve para reclamar un faltante que se detecta a fin de mes.
- Alarma y quién responde. Una alarma sin nadie del otro lado es un ruido. La pregunta correcta no es si hay alarma, sino qué pasa exactamente en los diez minutos siguientes a que suene.
- Llaves y control de acceso. ¿Cuántas copias hay de cada llave y quién las tiene? ¿Qué pasa cuando alguien deja la empresa? Los códigos y tarjetas que nunca se dan de baja son una puerta abierta con nombre y apellido.
- Procedimientos escritos. Qué se hace ante un intento de intrusión, un incendio, una emergencia médica. Si está sólo en la cabeza del encargado, no existe: el día del problema el encargado está de licencia.
- Personal y capacitación. Si ya tenés vigilancia, ¿el personal está habilitado conforme a la normativa uruguaya? ¿Hay supervisión que verifique que las rondas se cumplen, o se asume que sí?
Qué hacer con el resultado
Con esa lista en la mano ya se puede tener una conversación distinta con un proveedor. En lugar de pedir «un presupuesto de cámaras», vas a poder pedir una solución para problemas concretos: cubrir el portón de servicio, extender la retención a treinta días, resolver quién atiende la alarma de madrugada.
El paso siguiente es un relevamiento técnico, que cruza lo que encontraste con el impacto económico y operativo de cada riesgo, y ordena qué resolver primero. Eso es exactamente lo que hacemos en el análisis de riesgo y plan de seguridad, y es el paso que evita invertir en la solución equivocada.
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